cartas
Cartas
Una vez conocí a una mujer de aquella ciudad, de esa forma clandestina y anónima que tienen a veces esas cartas de acercarse a algunas soledades. Durante horas fantasee con que eran suyos aquellos ojos grandes, que no era sino a ella a quien pertenecían esos hombros desnudos. Quizá fuera como ocurrió con la chica del bar, su tristeza eclipsaría la llegada del invierno.
Y es que hay miradas sinceras que hacen huir las conversaciones pueriles.
Quieta, imperturbable mientras a su alrededor giran en torno a ella vinos, risas y palabras que la quieren tocar. Y son vidas paralelas las que giran y desplazan nuestro centro de atención hasta el punto de perdernos en ellas. Hasta el punto de rendirnos a la evidencia de que nos hemos perdido en las vidas de otros.
Comenzamos a vivir con miedo y nos adentramos en ellas. Irrumpimos en templos que nos son prohibidos y finalmente huimos de pura cobardía pues no son nuestras vidas. Seguimos una y otra vez buscando desde nuestras soledades la vida a la que pertenecemos. Caminamos con la esperanza de reconocerla. Paramos. Preguntamos y seguimos con la atroz búsqueda. Recalo en ti en tu regazo ...descanso y tomo fuerzas y de nuevo me enfrento a mis soledades y espero esa cartas que forma anónima se acercan...
Zol y CB 2005

SOY LA LUZ........ dijo
HOLAAAAAAAAAA como stassssssss
20 Septiembre 2008 | 11:38 PM