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La Coctelera

AUT CÆSAR AUT NIHIL ....... César Borgia

" A veces escribo para no sentirme atado, para no aferrarme a recuerdos que yo quisiera desaparecieran de mi vida"

28 Marzo 2008

intimisimo

A Laura...........................

Me llamo Laura y me estoy muriendo, de esta manera tan directa se dirigió a mí, su mirada no tenía esa luz característica de la gente joven llena de vitalidad . Con parsimonia se acomodó junto a mí dedicándome una rápida mirada, era como si me conociese desde hacía tiempo.

El avión se fue desplazando por la pista y tomando velocidad despegó, al mismo tiempo ella con enorme cansancio apoyó su cabeza en mi hombro y aun siendo consciente que fue de manera involuntaria me llenó de alegría que fuera yo su elegido.

Pedí una manta a la azafata y en instantes volvió con la manta azul clara de Iberia y una sonrisa. Tenía miedo de romper la situación así que apenas me moví y con el paso del tiempo llegó a dolerme todo el cuerpo a causa de la inmovilidad, pero ella se lo merecía, se moría, y yo con un poco de descanso estaría como nuevo.

Al cabo de una hora y media despertó y se mantuvo quieta durante unos minutos, sus ojos me miraban y en su boca se adivinaba una sonrisa apenas sugerida. El silencio entre ambos era desigual, pues siempre tuve la impresión de que ella sabía lo que buscaba y yo era su rehén; aún con todo no dije nada y me mantuve como ella, en silencio, y entumecido por la falta de movimiento.

A su lado recogí mi equipaje y la ayudé con el suyo. Ya en la fila de los taxis pude admirarla con detenimiento, tenía el cabello casi rubio de mi altura, delgada pero en su exacto peso se podría afirmar que era una mujer de gran belleza. En voz baja me dijo –acompáñame—y sin dudarlo nos metimos en el taxi y fue ella la que dio la dirección Bahía de Almería 52. Resulto ser un hermoso chalet en el pueblo de Barajas.

Descargamos las maletas y me dijo que me instalara en la habitación grande del primer piso. Lo hice a pesar de no tener una conciencia clara de lo que yo hacía allí, pero quería saber el desenlace de aquella extraña historia. Así pues me acomodé y tras un par de minutos entró Laura invitándome a una ducha. Me desnude y gradué el agua y una vez dentro Laura apareció de nuevo para dejarme toallas limpias y comentar si estaba todo bien, todo pasó de forma tan natural que no sentí vergüenza alguna de mi desnudez ante ella, ese fue el primer síntoma al que no presté la debida atención.
Ya era la hora cercana a la cena y ahora era ella la que se duchaba, el vapor del agua caliente no me dejaba verla con claridad, aún así percibiría claramente su delgada cintura y su vientre plano. Salió envuelta en un albornoz blanco y ya su expresión había variado, se la veía mas descansada y su mirada comenzaba a tener un brillo que presagiaba que algo todavía ignorado por mí iba a suceder.

Ya con el cabello seco nos dirigimos a la cocina y durante la preparación de la cena abrimos una botella de Alvariño y fuimos bebiendo con calma. La cena fue sencilla pero exquisita y finalmente llegó la encrucijada. ¿ debía irme? La miré interrogándola con los ojos y bajando la cabeza con leve inclinación me contestó. Lo hizo sin palabras pero de forma clara pude adivinar que no quería estar sola. Me deje llevar, ante ella no tenía voluntad y eclipsado por su forma de ser me hice pequeño a su lado.
Sin apenas palabras la noche se iba sucediendo y cuando ya el sueño se apoderaba de ambos, tomó mi mano con suavidad y me condujo a la cama de “nuestra habitación”. Se despojó de su ropa y se metió en la cama, yo la imité. Y una vez dentro su mano se posó en mi pecho y me atrajo hacia si. El contacto entre ambos ya era total y percibí con alegría el calor de su piel, su aroma suave. Se me acercó todavía mas y mano se posó en su pecho y lo acaricié con toda la delicadeza de que fui capaz, ella no se retiró pero con la voz en un susurro me dijo –hoy no- Acercó sus labios a los míos y los besó mas con ternura que con otra motivación. Así fue nuestra primera noche.

A la mañana siguiente y ya mas liberado del embrujo del día anterior pude darme cuenta de lo que estaba haciendo y la realidad es que estaba en casa de una perfecta desconocida con la que había compartido cena y cama y de la que lo único que conocía era su nombre y que se estaba muriendo. Y el pánico se apoderó de mí, y ya mi único afán era como escaparme de allí sin parecer un tipo grotesco y cobarde. Así pues con este pensamiento fui hacia la cocina, preparé café y tostadas y un buen zumo de naranja y una vez colocado en una bandeja me dirigí a nuestra habitación a despertarla.
Mientras desayunaba me decía todo lo que tenía que hacer durante la mañana y la mayoría de las cosas estaban relacionadas con hospitales y pruebas clínicas. Y mirándome fijamente a los ojos preguntó ¿ me acompañarás? Y su hechizo actuó de nuevo y no pude negarme.

Así pasaron los siguientes 10 días entre pruebas y salidas juntos cuando su delicada salud se lo permitía. Jamás hubo reproches ni preguntas acerca de mí, no parecía importarle, solo contaba hoy, y su objetivo en la vida era conquistar un día más. Fueron diez días intensos en lo que todo tuvo lugar entre dos personas que se necesitan, desde un sexo apasionado hasta las caricias mas delicadas. Pero jamás preguntas, ni cuando te vas ni de donde vienes. Solo dos personas.

Al undécimo día me marché sin siquiera despedirme. Fue un acto de tal cobardía que aún hoy las lágrimas acuden a mis ojos al recordarlo. Pasaron 6 meses hasta que su recuerdo acudió de nuevo a mí interrogándome sobre ella. Y fue su insistencia tan grande que no pudiéndome sustraer a su fortaleza me puse en camino hacia ella.
Mi corazón latía con fuerza y mi mente imaginaba las mas peregrinas excusas que le daría. Llegué a su casa y conteniendo el aliento pulsé el timbre de su puerta. La puerta se abrió y una persona de edad madura asomó su rostro preguntándome que quería y al instante pude reconocer en ella el rostro de Laura. Vacilando pregunté por ella, sus ojos se empañaron y con gesto amable preguntó si la había conocido, al responder afirmativamente ella a su vez preguntó de nuevo si yo era César. Asentí y me hizo pasar. Y comprendí que ya no estaba allí. Al notar mi perplejidad, se levantó y yendo hacia la librería tomó de ella un sobre que tenía mi nombre. Tómalo, lo dejó ella para tí . Sabrás que murió al poco de irte tú. No, no la sabía, lo lamento de veras señora.
No nos conocíamos demasiado. Como pude me disculpé y me fui. Solo cuando pude reunir el valor suficiente abrí el sobre, me senté y desplegué el papel, decía así:

Querido César, no te puedo reprochar tu abandono, pero deberás saber que tú elección para estos últimos momentos fue meditada, te sigo desde hace mucho. Nada mas lejos de la realidad que tuvieras la impresión de que nuestro encuentro fuera fortuito. Fue meditado y aceptado, aunque no lo creas, lo ha sido por los dos. ¿O no te has dado cuenta?

Por mucho que me duela esperaba de ti la suficiente valentía como para encarar la muerte, mi muerte, por tú parte. Y no fue así, no fue suficiente que aunque mi vida se fuera a borbotones, te diera cariño sin preguntas, te diera entrega total de cuerpo y alma.

Y lo hice de forma generosa sin esperar nada a cambio, solo tu compañía y hasta eso me negaste. Sin embargo debo decir que a tu lado esos diez días fueron plenos y de los mas felices que recordar pueda. No sientas pena entonces por mí, me voy con lo mejor que tenias y a ti ya solo te queda el recuerdo de una mujer que te eligió entre mil.

Después de la lectura de la carta ya pocas cosas pueden resultar iguales, y es hoy cuando ya el paso del tiempo ha realizado su trabajo, que su recuerdo me asalta golpeándome con la fuerza de una cobardía hecha años antes.

C. B. 30.03.2008

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Anjana

Anjana dijo

Ohhh Diosss!!!!
Un poco largo, no tenía mucho tiempo para leerlo, pero ha merecido la pena.
Me ha parecido real, pero sinceramente espero que César no lo haya vivido así. ¡Tremenda carta! Grandiosa historia, muy bien narrada, lo he vivido, Javier. Me has hecho sentir.
Me ha encantado conocerte.
Te prometo que cuando tenga un rato volveré a pasarme por aquí.
Gracias por ofrecerme emociones. Un beso.

31 Marzo 2008 | 03:23 PM

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A partir de Agosto quedaré libre del trabajo y eso a mi edad es estar bendecido por los dioses.
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