- La vida ( en memoria de Abel mi adorado niño, hace ya 4 años )
La vida que se perdió, la deseada, aquella que buscamos y la mala ventura desterró de nuestro destino, te recuerdo en cuanto se me presenta un destello del tiempo en que te soñamos. Tu vida iluminó la mía, fuiste mi faro y guía. Los últimos días junto a ti,

charlando como un padre habla a su hijo, con amor, desterrando las dudas que ambos con timidez sabíamos que existían y que a veces en voz muy baja como para no alertar a la desventura me decías. Yo te miraba directamente a esos grandes ojos, ya cansados por el paso de los días diciéndote – todo pasará y nos reiremos juntos de esto, ya verás- Y las lágrimas llegaron y el mundo se quebró a nuestro alrededor y te fuiste, como tú eras en silencio, casi sin molestar y ayudando a niños como tú. Que orgulloso estoy de ti. Mi niño, como te echo de menos. Nadie como tú ha llenado mi vida. Vives por siempre en mí, nunca te olvidaré.Será por eso que a las vidas que se atraviesan en nuestra vida hay que amarlas cuando nacen, abrazar su deseo de ocuparlo todo. Quizás porque quedan pocas alienaciones que merezca la pena acoger, que valgan siquiera la mitad de lo que se llevan, es tiempo de recordar en este día gris.
Tú padre con cariño en tu recuerdo.
servido por Javier
3 comentarios
compártelo
No se porque razón hoy siento la necesidad de hablar sobre ti Abel, ayer hablando con mamá fui incapaz de recordar el día de tu cumpleaños. Me sentí fatal, es como haberte olvidado. Y es quizá la causa de que hoy necesite dedicarte estas líneas.
Mi niño adorado, recuerdo que días antes de tu partida estábamos juntos en un centro comercial, tú con voz baja me dijiste que estabas agotado y me esperabas sentado en uno de los bancos que allí estaban. Desde allí mientras yo me movía no me quitabas los ojos de encima. ¿Qué temías? ¿Qué me fuera? Nunca, nunca lo haría. Allí estabas tú ligeramente inclinado por el cansancio, sereno como pocas veces te había visto. Pienso que sabías con esa sabiduría que los niños tienen que pronto partirías. Y te veia preocupado, no por ti, sino por mí.
Cuando te busqué fuimos andando despacio hasta el coche, disfruté cada paso que dimos juntos y me decías, -Vamos a casa, ayer me trajeron los deberes de la semana pasada y quiero hacer algo por la tarde- Así con mirada segura ví tus ojos y no me quedó mas remedio que abrazarte. Estabas muy delgado y podía abarcarte con mis brazos y eso me hacía sentirme bien. Era como protegerte de todos los males, si seguía así estaba seguro de que nada malo podría sucederte. Y pasó y nada pude hacer, ahora te sueño, te imagino en algún sitio feliz rodeado de gente que te quiere, quizás de tus abuelos o de otra gente. ¿ Como saber de tí? Hiciste tanto bien tras tu partida , que estoy orgulloso de un hijo como tú.
servido por Javier
3 comentarios
compártelo